Black Christ- Cristo Negro

History

 This story is part of a Chortí legend that was related to anthropologist Carlos Navarrete (one of the most diligent researchers on the Black Christ of Esquipulas) by an old man from the border area between Guatemala and Honduras.

"The Black Christ of Esquipulas is the representation of a dead man, covered in blood. The incarnation is not the same in the whole body, but stained and sprinkled with coagulated blood and with tears in the skin, to make evident the pitiful state of the body of Jesus Christ, ”the priest Nicolás de Paz quoted in 1723.

According to Navarrete, in 1570, when the Spanish arrived at Copán, on the Atlantic coast of Honduras, pilgrimages were still made to this sacred site. The indigenous people even came from the Lempira region and from the mountainous towns of Guatemala.

During the festival, they cleaned the squares and temples and performed their ceremonies and offerings for several days. Observing the natives' fidelity to their worship, the missionaries agreed to build a Catholic temple within the Chortí area.

"The purpose was to reorient the ancestral faith of the indigenous people and replace it with the Christian faith, which materialized in an image of the crucified Christ, in black, the same color as Ek-Kampulá", explains Gavarrete.

Continental legend

More than four centuries later, faith in the Christ of Esquipulas reaches continental levels. From Mexico, Central and South America thousands of pilgrims come to the Basilica every year. Perhaps many of them inherited the faith from their parents and grandparents. The truth is that the origins of the Lord of Esquipulas are lost in the night of time, wrapped in legends and scientific research.

The first to postulate the pre-Hispanic origin of the Christ was the researcher S.K. Lothrop, in 1924, in his book "A note on indians ceremonies on Guatemala", based on old news about deities venerated in Copán, whose distinctive color was black, among which stands out "Ek-chuah", patron saint of merchants , and "Ek-Balam Chat", the black cougar of the rain.

Lothrop possibly bases his hypothesis on the sculptures that adorn the bridge that connects the main street of Esquipulas with El Calvario. On January 15, the day dedicated to the Lord of Esquipulas, this path is the scene of impressive acts of mortification dedicated to the miraculous image.

On his investigations, Gavarrete found a writing from 1759, by Don Alonso de Arcos y Moreno, Captain General of the Kingdom of Guatemala, who on the occasion of the dedication of the Calvary of Esquipulas temple, the first formal precinct occupied by the Miraculous Crucified , he says: “In the Copán Valley there was an old Indian shrine, with carved stone work.

The Divine Majesty wanted to use his mercy and destroy that place, putting the image of the Crucified Christ in the town of Esquipulas”.

The date of January 15 is not accidental. It was based on ancient Mayan festivities and Hispano-Christian traditions, according to anthropologist Celso Lara Figueroa, director of the Center for Folk Studies at the University of San Carlos (CEFOL). These days, a great festival was held in honor of Chak Mool, the Mayan god who protects the man who walks by trading. Also to Ek Chuaj, patron saint of merchants ”, he indicates.

In fact, Esquipulas was a place of great commercial importance in the pre-Hispanic world. There was the center of the world for the Mayans. The archeologist Tania Lorena Cabrera explains that the route to Esquipulas was for a long time, and still is, on the road to Copán, one of the most important ceremonial centers of the Mayan culture.

 

Why is it black?

        The color black is specifically related to the cardinal point of the West, where the sun falls every day; with the night, with the darkness, with death, the sun. The color black is also associated with the death of Quetzalcóatl, who died in Tlillan Tlapallan, the land of black and red, according to the Anales de Cuauhtitlan, archaeologist Oscar Gutiérrez points out.

    On 2019, our parish started this celebration,  because, we see that more and more Guatemalans attend the masses and many activities in our parish and want that all of them and from deferents countries  feel welcomed in our common house... Last year on January 15th, around 400 people attended the mass, procession and the big dinner. Our plant is continue to celebrate it every year.

Historia

 Este relato es parte de una leyenda chortí que fue relatada al antropólogo Carlos Navarrete (uno de los más acuciosos investigadores sobre el Cristo Negro de Esquipulas) por un anciano de la zona limítrofe entre Guatemala y Honduras.

“El Cristo Negro de Esquipulas es la representación de un hombre muerto, cubierto de sangre. La encarnación no es igual en todo el cuerpo, sino manchada y salpicada de sangre coagulada y con rasgaduras en la piel, para hacer patente el estado lastimoso como quedó el cuerpo de Jesucristo”, citó en 1723 el presbítero Nicolás de Paz.

Según Navarrete, en 1570, cuando llegaron los españoles a Copán, en la costa atlántica de Honduras aún se efectuaban peregrinaciones a este sitio sagrado. Los indígenas llegaban, incluso, desde de la región de Lempira y de los pueblos montañosos de Guatemala.

Durante la fiesta, limpiaban las plazas y templos y realizaban sus ceremonias y ofrendas durante varios días. Al observar la fidelidad de los nativos a su culto, los misioneros acordaron construir un templo católico dentro del área chortí.

“El propósito era reorientar la fe ancestral de los indígenas y sutituirla por la fe cristiana, lo cual se materializó en una imagen de Cristo crucificado, de color negro, el mismo color de Ek-Kampulá”, explica Gavarrete.

 
Más de cuatro siglos después, la fe en el Cristo de Esquipulas alcanza niveles continentales. De México, Centro y Sudamérica llegan a la Basílica miles de peregrinos cada año. Quizá muchos de ellos heredaron la fe de sus padres y abuelos. Lo cierto es que los orígenes del Señor de Esquipulas se pierden en la noche de los tiempos, envueltos en leyendas e investigaciones científicas.

El primero en postular el origen prehispánico del Cristo fue el investigador S.K. Lothrop, en 1924, en su libro “A note on indians ceremonies on Guatemala”, basándose en antiguas noticias sobre deidades veneradas en Copán, cuyo color distintivo era el negro, entre las cuales destaca a “Ek-chuah”, patrón de los mercaderes, y “Ek-Balam Chat”, el puma negro de la lluvia.

Lothrop posiblemente basa su hipótesis en las esculturas que adornan el puente que comunica la calle principal de Esquipulas con El Calvario. El 15 de enero, día consagrado al Señor de Esquipulas, este camino es escenario de impresionantes actos de mortificación dedicados a la milagrosa imagen.

En sus investigaciones, Gavarrete encontró un escrito de 1759, de don Alonso de Arcos y Moreno, capitán general del Reino de Guatemala, quien en ocasión de las celebraciones de la dedicación del templo del Calvario de Esquipulas, primer recinto formal que ocupó el Milagroso Crucificado, refiere: “En el valle de Copán existía un antiguo adoratorio de los indios, con trabajo en piedra tallada.

Quiso la Majestad Divina usar su misericordia y destruir ese lugar, poniendo a la imagen de Cristo Crucificado en el pueblo de Esquipulas”.

La fecha del 15 de Enero no es casual. Se basó en ancestrales festividades mayas y tradiciones hispano-cristianas, según el antropólogo Celso Lara Figueroa, director del Centro de Estudios Folclóricos de la Universidad de San Carlos (CEFOL). En estos días se celebraba un gran festival en honor a Chak Mool, dios maya que protege al hombre que camina comerciando. También a Ek Chuaj, patrono de los mercaderes”, indica.

De hecho, Esquipulas fue un lugar de gran importancia comercial del mundo prehispánico. Allí se encontraba el centro del mundo para los mayas. La arqueóloga Tania Lorena Cabrera explica que la ruta a Esquipulas fue durante mucho tiempo, y lo es aún, camino transitado hacia Copán, uno de los centros ceremoniales más importantes de la cultura maya.

¿Y por qué es negro?

El color negro específicamente está relacionado con el punto cardinal del Oeste, lugar donde cae el sol todos los días; con la noche, con la oscuridad, con la muerte, el sol. El color negro también está asociado con la muerte de Quetzalcóatl, que fue a morir a Tlillan Tlapallan, la tierra del color negro y rojo, según citan los Anales de Cuauhtitlan, señala el arqueólogo Oscar Gutiérrez.